Por otro lado, la joven Elsa de 15 años es la chica perfecta, aplicada, responsable y muy estudiosa, sus padres nunca tienen nada malo que decir de ella. Está abrumada por un montón de exámenes, duerme poco, se exige mucho estudiando hasta tarde y no come suficiente. Esto llevó a que Elsa se desmayara un par de veces en el colegio, lo que generó una alerta en sus padres, y le sugirieron llevarla a un psicólogo.

La presión que tenia encima esta chica modelo de su familia no la dejaba ser ella misma, ser libre. Sus padres no tenían una buena relación, peleaban constantemente, por lo que Elsa quiso intentar algo “aprendió a sacrificar su independencia para salvar la unión de sus padres”. La carencia afectiva era notoria, su padre presumía la inteligencia de Elsa, pero nunca llegó a interesarse realmente por lo que le gustaba y sentía, porque el orientaba sus gustos, incluyendo el deseo de ser médico (por influencia de su padre). En medio de todo eso, asume la posición de dar, pero no tiene a nadie que la escuche y cuide, no come porque “es el único lugar en el que no está para los otros, es un lugar donde dice <<no>>”. 

La historia de Carlos de 14 años de edad incluye el consumo de drogas, desde los 12 empezó a fumar hachís cuando unos amigos mayores le ofrecieron esta droga y para evitar ser rechazado la aceptó. Pero el problema también está en que Carlos no sabe decir “no”, siempre fue un niño bueno en casa, obedecía a sus mayores y aprendió a reprimir sus sentimientos, incluyendo los negativos, ya que su padre le daba el mismo trato que un adulto y no le dejaban protestar u oponerse a lo que le indicaban. 

Aunque de por sí, muchos adolescentes para encajar en el grupo y sentir más unión repiten las mismas conductas, a Carlos se le hace más sencillo no tener resistencia a ello porque nunca supo expresar lo que sentía y tampoco sus padres dedicaban tiempo para comunicarse con él y escucharlo. Cada vez se hacía más adicto a esta droga y acudía a su único refugio, eso que le daba seguridad y confianza desde su infancia, tomar “Cola Cao” con galletas. Estos actos produjeron sus consecuencias negativas, a Carlos lo encontraron fumando en el colegio y lo expulsaron, a veces estos actos pueden representar precisamente una forma de pedir ayuda, y más si es un chico que ha sido reprimido toda su vida y que no sabe cómo traducir lo que siente en palabras.

Menéndez lo resume así, “la droga blanda viene a calmar la dureza de la vida que no se halla para el adolescente en las cuestiones materiales, sino en las incertidumbres respecto a sí mismo, a su vida y a las dificultades para hacerse entender por unos padres cuya angustia no les deja escuchar el conflicto”. Estos distintos relatos se reúnen en un mismo cauce: la falta de amor, comunicación y dedicación como padres hace que la adolescencia sea más difícil, los jóvenes necesitan su espacio también, pero a su vez, requieren de atención emocional, hay que buscar siempre un equilibrio en medio de esta metamorfosis juvenil para evitar que la comida u otros mecanismos representen su refugio afectivo. 

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